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Mamá, ¡quiero ser productiva!

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«Productiva, quiero ser productiva». Seguro que si eres autónoma o tienes un proyecto en marcha o, simplemente tienes algo en mente, alguna vez e tu vida deseaste ser mas productiva cuando fueras mayor. En mis listas de deseos siempre hubo espacio para ese deseo a veces irracional de querer hacer mas cosas, pero claro, la recompensa es muy grande, porque comencemos por el principio,  ¿que entendemos por ser más productivas?

Para mí es poder hacer mas cosas con menos esfuerzo y si tú eres como yo, multiapasionada, seguro que te faltan horas del día para llegar a todo lo que quieres hacer. Mi lista de deseos, de cosas que quiero aprender, o que quiero hacer, o los proyectos que se acumulan en mi mente y en mis listas, crece día a día, y yo sigo teniendo las mismas horas al día, así que si quiero llegar a todo lo que me propongo debo organizar muy bien no solo mi tiempo sino mis propios procesos, los de la gente que me acompaña en el camino e incluso los de mi familia.

Yo siempre admiré a mi madre por su forma de organizar su vida, como fue capaz de tener una gran familia, que la formábamos once personas, de las cuales siete éramos niños, de tener un despacho profesional, de tener proyectos que le tocaban el corazón y además cuidar su relación con mi padre, y de ella aprendí muchas cosas sobre la gestión del tiempo y de la productividad, esas claves para que mi día cunda como si tuviera 36 horas.

Y lo primero que aprendí es que hay que tener muy claro cuales son tus objetivos vitales, a no distinguir entre tu vida profesional de la personal, a gestionar el tiempo como un todo para poder ser más flexible, y para tener el tiempo necesario para aquello que es prioritario hoy. Prioritario para ti puede ser la presentación de un trabajo, pero también acudir a la consulta del médico con tu hijo, si gestiono mi tiempo en conjunto puedo tener una visión global de todas mis necesidades y esa visión hará que sea capaz de tomar decisiones mucho mas acertadas.

Una vez tienes claros los objetivos y sabes donde quieres llegar, que cosas tienes que hacer, es mucho mas fácil planificarte, pero recuerda que aquí es importante la sensatez, tener objetivos realistas, adaptados a tu situación actual; muchas veces somos demasiado optimista en este sentido y creemos que necesitamos menos tiempo del que realmente necesitamos para hacer el trabajo. Ser conscientes de los procesos de trabajo es fundamental para ajustar el tempo.

Normalmente las personas más productivas no lo son por ciencia infusa, ni porque estén más preparados que el resto de nosotras, estas personas lo que hacen es practicar una y otra vez en sus procesos y revisarlos constantemente para mejorarlos Si dedicas tiempo a evaluar tus procesos serás capaz de ver si puedes mejorarlos, si hay cosas que están en tu mano para hacerlo más eficaces, y eso es algo que sólo se hace practicando.

Imaginas los montones de ropa que había en mi casa cuando era pequeña, mi madre ponía siete lavadoras diarias, para volverse loca, pero ella para que la tarea de clasificar y guardar la ropa fuera menos esfuerzo ideo un sistema de colores, cada uno de nosotros tenía asignado un color y todas nuestras cosas eran de ese color, los calcetines, la ropa interior, los pijamas, etc, y así la tarea de guardar la ropa de once personas era mucho más llevadera. Lo mismo hacia en su despacho, aplicaba esos criterios tan sensatos para que su jornada laboral no fuera interminable y pudiera dedicarse a muchas otras cosas que le gustaban, ella también fue siempre una multiapasionada.

Lo segundo que aprendí es a tener las herramientas necesarias para desarrollar nuestro trabajo y a saber utilizarlas, de nada te sirve tener un montón de herramientas si no las utilizas. Una buena elección puede hacerte la vida mucho más fácil. ¡Imagina como hubiera sido la vida de mi madre si no hubiera comprado la primera lavadora y lavavajillas que salió en el mercado!. Yo hoy no imagino la vida sin alguna aplicación que considero imprescindible, o simplemente que con mi teléfono pueda trabajar allá donde me encuentre sin necesidad de ir cargada como una mula, seguro que tú tienes un montón de recursos que te hacen no solo la vida más fácil, sino que te hacen mucho mas productiva.

Mi madre siempre utilizó nuestras burbujitas, así que cumplía escrupulosamente con su planificación, con la suficiente flexibilidad para ser ágil, pero desde luego cumplía con la planificación y siempre supo tomar las medidas para proteger esos tiempos productivos. Cuando fui mayor, fue una de las enseñanzas que más agradecí, el saber tomar medidas para proteger mi tiempo, el tiempo que necesito para trabajar en algo en concreto, o para idear un plan y no sentirme mal por ello, porque seamos realistas, muchas veces somos nosotras mismas nuestro peor enemigo en lo que a productividad se refiere. Acuérdate lo importante que es controlar el tiempo, no caer en la tentación de las urgencias, gestionar las fechas y la agenda y controlar las interrupciones.

Y lo que ella siempre dice que fue su éxito es que estuvo rodeada de un equipo de personas que le hacían fácil la vida, que le ayudaban a llegar a todo, en las que confiaba plenamente y podía delegar, así cada uno tenía claro cual era su responsabilidad y qué tenía que hacer para que todo funcionara. Por eso, si trabajas con un equipo, es tan importante saber comunicar, encontrar una verdadera conexión con ellos e invertir tiempo en desarrollar lineas de trabajo funcionales y sensatas.

Fíjate que hasta ahora no hemos hablado de nada novedoso, nada que el sentido común no te haga aplicar una y otra vez, por lo que no se trata de buscar procesos complicados ni de gastar mucho dinero en grandes promesas de cambio, solo se trata de reflexionar una y otra vez sobre lo que hacemos, lo que necesitamos, lo que tenemos que aprender, y lo que nos sobra. Una mirada amable hará que avancemos mucho más que una reprimenda, y siempre con la actitud de querer mejorar, de querer avanzar.

Y desde luego, no olvides que las personas felices son mucho más productivas que las que no lo son, cuida tu entorno, tu ambiente, tu persona y la de los que te rodean, no olvides dormir lo suficiente, desayunar cómo toca y hacer deporte regularmente, el deporte que mejor se adapte a ti, no digas que no porque no tengas tiempo, aprovecha esos 10 minutos que te sobran en algún lado, y si no los tienes, dedícate a subir las escaleras andando. Haz descansos regulares mientras trabajas, planifica y se ordenado. Ya sabes que son medidas recurrentes, que aparecen una y otra vez en todas partes, así que no lo olvides. Y si por una casualidad disfrutas con tú proyecto, ya nada te podrá parar.

Pero recuerda que cuando hablamos de productividad siempre está relacionada contigo, eres tú quién la mide, eres tú quién decide cuanto es bueno y cuanto es malo, y es a ti a quién debe servirte. No te midas con los raseros de los demás porque jamás estamos todos en la misma situación y no te exijas más de lo razonable, márcate el camino a seguir y síguelo, y si en algún momento adviertes que algo no funciona, párate, evalúa y modifica aquello que no funciona.

El éxito de cualquier proyecto siempre consiste en trabajo, trabajo, trabajo, evaluación, corrección, emoción y cuando creas que llegas a algún lugar, te encuentras con más trabajo. Los proyectos viven en el camino, la meta es el desarrollo, no llegas a ningún sitio especial, pero mientras, vives la vida a tu manera, fusionas trabajo y vida, vives la vida plenamente y no como departamentos estanco, y continúas avanzando.

Y , ¿cómo vives la vida?