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Mentalidad empresarial, un cambio de chip hacia el éxito

mentalidad empresarial

Hay conceptos, sobre todo, en el ámbito de los negocios que hay que definir bien, ya que cada persona puede tener su propio concepto… Y está bien. Con el éxito ocurre lo mismo.

Para mí, el éxito de los negocios pasa por encontrar el equilibrio entre mentalidad, estrategia y planificación. Este es el mix ganador para que los negocios funcionen, siendo el más importante el de la mentalidad empresarial.

Porque la realidad es que cuando montamos un negocio estamos llenos de dudas y miedos. Y no sólo al principio. A medida que avanzamos y aprendemos más, caemos en la cuenta de cuánto nos queda por mejorar.

Esto es perfectamente normal. De hecho, hasta nos ayuda a tomar decisiones más concienzudas y acordes a la realidad de nuestros negocios.

Sin embargo, hay momentos en los que podemos entrar en bucle, aunque en el fondo sabemos que no tiene ningún sentido desgastarse ahí, en el centro del miedo. Y es que mientras damos vueltas sobre el miedo, no nos movemos para conseguir lo que nos habíamos propuesto.

Por eso, en este artículo vamos a ver algunos puntos clave de la mentalidad empresarial que debes trabajar (ahora y siempre) para que tus pensamientos no te frenen a la hora de conseguir tu negocio sostenible.

¿Qué es y qué no es la mentalidad empresarial?

Cuando hablamos de mentalidad, no hablamos de nada etéreo. Me refiero a que, como es un término que se ha desvirtuado tanto últimamente, puede que incluso pienses en él como en el humo.

La mentalidad empresarial es una actitud, una forma de pensar que te lleva a actuar de cierta forma.

Porque la secuencia que ocurre en tu sistema para llevar a cabo una acción es la siguiente:

– Tienes una idea o pensamiento

– Este pensamiento te genera una emoción

– En base a esa emoción, pasas (o no) a la acción

Por ejemplo, tienes una nueva idea para crear un producto. En tu sistema de creencias, tienes confianza en tus capacidades. Es decir, la vocecita de tu interior te grita: “Tú puedes hacer lo que te propongas”.

Este mensaje te produce una sensación positiva: alegría, motivación, seguridad… Por lo tanto, no dudas y comienzas a dar forma a ese producto que has pensado.

Ahora bien, también ocurre al contrario…

Imagina que tu Pepito Grillo te grita al oído: “¿Quién te crees para hacer eso? Eso no es para ti.”

Las emociones por tanto son negativas y, en ese caso, en lugar de pasar a la acción haces todo lo contrario: reculas. 

Además, es fácil darse cuenta, porque aparecen las excusas: “aún tengo que aprender más”, “no es el mejor momento, quizás más adelante”.

Como ves, la mentalidad empresarial, aunque no es física, sí se puede considerar algo tangible, porque:

– Es práctico

– Te permite ser analítico

– Explorar tu potencialidad

– Sacar partido a tus recursos

– Y una cosa muy importante, te deja disfrutar con lo que haces

Por eso siempre digo que, si todavía no diste el salto de emprendedor a empresario, cambiar tu mentalidad es genuinamente lo mejor que puedes hacer por ti y tu negocio.

Porque como vamos a ver a continuación, la mentalidad afecta todas las áreas de tu negocio.

Cómo reforzar tu mentalidad empresarial en el área de la estrategia

A veces, cuando no se entienden bien las palabras, es posible que nos generen cierto rechazo de primeras. Es el caso de la estrategia, a la que muchas personas le tienen reparo, por considerarla de entrada algo complejo.

Por eso, a mí me gusta restarle presión y suelo hablar de planes. Porque eso es la estrategia, un plan. 

Ahora con respecto a los planes, me encuentro con 2 frenos importantes a los que, de algún modo, todos nos enfrentamos en los negocios:

1. No nos gustan los planes porque son rígidos

2. Los planes acaban cuando implementamos las acciones

En el primer caso, utilizamos excusas como “yo fluyo”, o “soy demasiado creativo para ceñirme a un plan”, etc.

Pero, lo que te propongo es que respondas las siguientes preguntas:

– ¿Dónde estás ahora que no sigues ningún plan y fluyes?

– ¿Dónde estabas hace 6 meses o 1 año?

– ¿Cuánto has avanzado?

Por supuesto, ahora te toca valorar si es lo que quieres o no y tomar una decisión.

En el segundo caso, me refiero a saltarse el paso más importante de un plan: medir.

Si no medimos, sencillamente no podremos valorar si los planes funcionan o no. Por lo que en lugar de ir mejorando y puliendo poco a poco nuestro plan o estrategia, empezamos siempre de cero, tratando de reinventar la rueda.

Por eso, vamos a ver cómo trabajar sobre esa mentalidad empresarial que te lleve al éxito. Pero antes, vamos a ver otras creencias que te limitan.

Otros pensamientos limitantes que afectan a tu negocio: los números

Al principio, te hablé de estrategia y también de planificación. Cuando hago referencia a esta última, tiene que ver con la organización o gestión del negocio. Por tanto, vamos a hablar ahora de números y estructura para ver cómo afectan ciertas creencias a tu crecimiento.

Para mí, los números en un negocio son un mapa de acción, porque en base a ellos puedes:

– conocer la realidad de tu negocio en cada área

– tomar mejores decisiones a futuro

Y esto va de lo más general a lo más específico. Por ejemplo, sirve para ver los ingresos globales de un período concreto. 

Si estos números los ponemos en relación con los de otro mes, incluso el mismo mes pero de un ejercicio anterior, es posible saber si hemos mejorado, si nos hemos mantenido o ha habido una bajada.

En ese caso, analizaremos qué hicimos que funcionó y qué es lo que ha cambiado. Para ver qué podemos hacer para mejorar la situación.

Pero si nos lo llevamos a lo más concreto, imagina que envías una campaña de correo a tu lista, como acción de venta.

Investigar el ratio de apertura de los correos, los clics al botón y las compras finales, te ayudará a valorar si este tipo de acciones funcionan en tu negocio. Puede que sí y quieras seguir mejorando, introduciendo algunos cambios.

O que optes por cambiar de acción, directamente por otra que te suponga quizás menos inversión (de tiempo y dinero).

Los problemas reales con los números son 2:

1. Por un lado, depende cómo nos encontremos (porque influye mucho nuestro estado de ánimo), puede que sólo veas los números desde la escasez.

En ese caso, nunca tendrás suficiente, ni nada será lo suficientemente bueno para ti. Y esto a medio – largo plazo básicamente te consumirá, te quemará. Porque siempre te sentirás frustrado.

2. Por otra lado, está el sentimiento o miedo al fracaso. Me refiero, por ejemplo, a si te has marcado un objetivo de facturación y no llegas. 

¿Qué pasa? Si te ocurre más de una vez, puede que no le encuentres el sentido a seguir marcándote objetivos de este tipo y lo dejes. Pero, ¿te has parado a pensar en el camino?

Es decir, en todo lo que sí has avanzado, porque puede que no hayas llegado a la meta, pero te hayas acercado: ¿cuánto? ¿por qué? ¿qué es lo que sí ha funcionado?

En este sentido, al mirar los números solemos relacionarlo con sensaciones más desagradables, por lo que lo evitamos.

Sin embargo, puede que también te estés perdiendo grandes aprendizajes, incluso sorpresas. Porque es posible que llegues a tus objetivos antes de lo esperado, o de un modo distinto al que pensaste en un principio, pero te sirva igual.

No te estanques en tu negocio: crea una estructura alineada a tus valores

Por último, hay cierto momento en todo negocio que debemos barajar la posibilidad de:

– hacer networking para mejorar la visibilidad o posicionamiento

– colaborar con otros profesionales para ampliar tu equipo

– crear sinergias para diversificar

– etc.

Sin embargo, los principales hándicaps que suelen aparecer son:

1. Si comparto mis ideas me las copiarán

2. La competencia es mala

Pero, ¿dónde te lleva esto? A la parálisis, a quedarte pequeño. Y no me refiero en cuanto a estructura solo o facturación, sino en cuanto a impacto. Porque no llegarás tan lejos como podrías hacerlo y por tanto, tu impacto en otros será menor.

Si pensamos que el impacto tiene que ver con ayudar a otros con nuestro mensaje y lo que hacemos, ¿te sigue pareciendo bien paralizar o frenar tu propio impacto por este tipo de creencias?

Nos creemos muy originales, pero cuanto más avanzamos en el camino, más nos damos cuenta que no somos tan diferentes a los demás. Nuestra ventaja siempre será la esencia con la que hacemos las cosas y justo nuestra mentalidad empresarial, nuestra actitud.

Cómo trabajar a diario tu mentalidad empresarial

Si ya llevas un tiempo con tu negocio, sabrás que esto no es un trabajo de un solo día. Con mis compañeras de Mastermind comentamos que cada cierto tiempo, volvemos a caer en la misma “trampa”, por lo que una y otra vez repasamos esta parte de la mentalidad.

Por eso, no vale pegarte hoy un atracón, por ejemplo leyendo este artículo y dejarlo ahí, pensando que por arte de magia tu mentalidad saldrá reforzada. Nada de eso, como se suele decir: “el movimiento se demuestra andando”.

Así que toca pasar a la acción. En este sentido, a mí lo que más me ayuda es:

– Escribir mucho en modo reflexivo

– Contar con apoyo de otros profesionales para tener una visión externa

Lo que has de tener en cuenta es que es (casi) imposible cambiar un pensamiento o creencia negativa por otra, de la noche a la mañana. Pero sí es posible sustituirla por la contraria. 

De modo que, escribir te ayudará a ser mucho más consciente de qué pensamientos te mantienen estancado o te paralizan. Y después, ver de qué manera puedes transformarlos para que te impulsen.

Por ejemplo, lanzándote a la piscina. ¿A qué me refiero? Retándote a ti mismo a poner en duda eso que piensas y comprobarlo, con acciones pequeñas.

Empieza por algo muy simple. Si nunca revisas tus números, empieza por revisar hoy mismo un par de datos importantes. No tienes que verlos todos de una, ni necesitas sacar conclusiones para hacer cambios de 180º.

O si no acabas de ver clara una acción, pruébala en pequeño.

Hacer esas pruebas irá ayudándote a ganar confianza, seguridad y cambiando esas experiencias que apoyan o confirman tus creencias, por otras que apoyen la idea contraria. Y poco a poco, tu mentalidad empresarial irá fortaleciéndose.

Y tú, ¿por dónde comenzarás hoy?

Si quieres una vía más sencilla de empezar por ti mismo a trabajar la mentalidad. Entonces el ebook «De emprendedora a empresaria» es para ti. 

En este manual de trabajo cambiarás tu mentalidad, darás el salto de emprendedor a empresario para gestionarte cada vez mejor.